El despertar de María: nunca es tarde si te gusta el arte

 

“Nunca es tarde si la dicha es buena”, dice el refranero español, refiriéndose a la esquiva suerte que suele aparecer en los momentos de la vida en los que uno no la espera, y de eso nos habla “El Despertar de María” o "María Rêve". 

 

Esta comedia romántica llega a las salas de cine el próximo 16 de diciembre, aunque ya se dejó ver en el Festival de Cine Francés de Málaga, donde Filmax compró los derechos para hacerla debutar en la gran pantalla. El guión y la dirección proceden a partes iguales de Lauriane Escaffre y Yvonnick Muller. Por otra parte, la banda sonora llega a nuestros oídos de la mano de René Aubry que, junto con las buenas tomas de la fotografía de Antoine Sanier, logran un efecto interesante, el cual, dice mucho sin decir ni una sola palabra (más adelante me detendré a explicar todo esto).

 

No fue culpa tuya, ni fue culpa mía, fue culpa de la monotonía

 

 

La película comienza con la muerte de la mujer a la que María (Karin Viard), nuestra protagonista, limpiaba la casa. Este suceso desafortunado, añadido a un marido en paro, harán que María tenga que ir en busca de un nuevo trabajo. Para suerte de ella, acaba pasando a formar parte del equipo de limpieza de la gran Escuela de Bellas Artes de París, algo que dista mucho de la pequeña casa que antes limpiaba.

Una vez allí, como pez fuera del agua, se van presentando los personajes y comienza el desarrollo de la trama. Por hacer una pequeña sinopsis: María conoce a una estudiante (Noée Abita), a la que ayudará en un proyecto durante el curso, lo que llevará a María abrirse a un mundo nuevo, dónde descubrirá su verdadero Yo. En el transcurso de todo eso entablará amistad con el conserje (Grégory Gadebois), el cual hará que las mariposas marchitas de María por un matrimonio muerto, se muevan de nuevo y alcen una vez más su vuelo.

 

Todo lo que se dice sin una sola palabra

 

Y aquí es dónde te revelo aquello que te dije al principio que me resultó especialmente interesante. El film utiliza como hilo conductor una serie de escenas repetitivas en cuanto al mensaje que quieren darnos: “la vida sucede entre una escena y otra”. Algo que parece una obviedad, pero que la película aprovecha para decirnos mucho con ello, y es que la vida no es sólo ese beso que esperas, o ese reconocimiento que llega, o esa compra de algo que deseabas. La vida es las veces en la ducha que piensas en ello, es el viaje en el bus con la mirada perdida pero la mente enfocada en aquello que anhelas. 

Una vez has entendido la idea del hilo conductor, puedo explicarte que lo usa para hablar de cómo se sienten los personajes, de cómo evolucionan con el film. Un uso muy inteligente de las imágenes que, además, siempre vendrán acompañadas de una guitarra o un piano, para dejarte aún más claro que se trata de una escena entre ese devenir de los acontecimientos

 

No hay papeles pequeños

 

Por último, quiero detenerme en los actores. Para empezar, hay que dejar claro que esto no es un drama, dónde haya que cargar de un nivel prodigioso de actuación la escena para que sea creíble. Es una historia cotidiana, con personajes cotidianos a los que les pasan cosas cotidianas y eso es lo que está bien a mi modo de verlo. ¿Qué te pide el director? ¿una psique de un personaje que podría ser tu vecino el del tercero? Pues lo ejecutas sin fisuras. No hay grandes papeles porque esta película no los necesita, apuesta por lo sencillo y realista, y acierta.

 

¿Qué te vas a llevar?

Antes de despedirme siempre me gusta hacer una reflexión final donde pueda anticipar cómo se sentirá el público al ver la película o qué pueden esperar cuando la vean, y esta vez no va a ser diferente. Primero de todo que esta película ya la has visto, la misma historia de amor, pero con otro nombre, eso es lo menos valioso que podrás sacar del film. Por otro lado, si obvias esa idea, tiene momentos, escenas, frases, ideas, que podrán sorprenderte si te dejas.

 

- Dani Imparable


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