Ruido de fondo: del fin del mundo a la más pura cotidianeidad


La adaptación de la novela del estadounidense Don DeLillo podrá verse desde el próximo 30 de diciembre en Netflix. Noah Baumbach dirige esta cinta donde Adam Driver y Greta Gerwig encarna a un matrimonio obsesionado con la muerte y de la que tratarán de rehuir de todas las formas posibles. 

A pesar de que Ruido de fondo (1985) obedece a las problemáticas de su época, no dista tanto de las preocupaciones actuales en las que nos vemos envueltos, como el cambio climático o las crisis migratorias. 

HUYENDO DE LA SOMBRÍA MUERTE

El director Noah Baumbach adapta esta novela del escritor norteamericano Don DeLillo, donde una peculiar familia debe huir a toda prisa de un desastre medioambiental que puede costarles la vida. 



Antes de que se produzca dicho suceso, el matrimonio, compuesto por Jack Gladney –interpretado por Adam Driver– y Babette (Greta Gerwig), está obsesionado por la muerte, tema central en la historia, y donde ambos mantienen continuamente conversaciones acerca de ella y cómo les aterra que esta les alcance. 

PROBLEMÁTICAS DE AYER Y DE HOY

“La familia es la cuna de la desinformación en este mundo”. Y es que Baumbach, una vez más, se centra en una familia para mostrar que el mundo no ha cambiado tanto en casi cuarenta años. 

El enaltecimiento de ídolos, el imparable consumismo, la cultura pop, las adicciones o la vida académica son retratadas en esta cinta, en ocasiones caótica por su forma de narración, donde el mundo parece que ya tiene fecha para llegar a su fin y, al día siguiente, regresas a tu rutina, aquella de la que escapamos, donde reside la muerte. 


Con la muerte como eje central, podemos ver las obsesiones de los personajes: Jack es un profesor universitario especializado en la vida de Hitler, Babette, aunque se dedica a dar clases básicas de yoga, siente un vacío enorme que tratará de llenar con unas pastillas con las que Denise (Raffey Cassidy), hija de un matrimonio anterior de Babette, indagará profundamente, pues estas no aparecen en ningún vademecum actual. 

DRIVER SE COME LA PANTALLA

La cinta se divide en tres partes muy diferenciadas, siendo la segunda la más dinámica y frenética, mientras que la tercera, en ocasiones, acaba resultando algo cansina hasta cuando el desenlace está prácticamente resuelto. 

Adam Driver, al ser el incuestionable protagonista y narrador de la trama, recoge gran parte de la atención, siendo uno de sus grandes momentos cuando está dando una clase a medias junto a uno de sus colegas de universidad y, a través de un discurso carismático -donde termina comiéndose a su compañero- sobre los mommy issues de Hitler, capta la atención de todo el alumnado, haciéndote sentir como si tú también asistieras a una de las clases del profesor Gladney.


Por su parte, Greta Gerwig también destaca, pero donde más brilla es en escenas junto a Driver, debido a la forma de narración antes mencionada. A su vez, Raffey Cassidy destaca como secundaria al ser esa hija preocupada por la salud de su madre y obsesiva, acudiendo a todas las fuentes posibles para recuperar a su madre, ahora sombra melancólica de lo que fue, debido a su insano terror hacia la muerte. 

La fotografía te traslada con mucha facilidad hasta la época en la que se ambienta Ruido de fondo, especialmente cuando la familia cohabita entre las cuatro paredes del supermercado, repleto de colores llamativos. 

Es una película disfrutable, especialmente si conoces la existencia del libro en el que se basa, por la actuación de sus protagonistas, por el slow burn del estallido de la tensión respecto a la crisis ambiental y el misterio acerca de las pastillas que toma constantemente Babette. Sin embargo, hay momentos en los que puede llegar a ser algo caótica -algo absolutamente intencional-, y Baumbach de nuevo escoge recursos que forman parte de su marca personal.

-Por Laura Briones-

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