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45 Revoluciones – Reseña

45 Revoluciones es una serie un tanto extraña.

Creada por Bambú Producciones y Atresmedia (una pareja bastante buena, considerando sus éxitos como Fariña, Velvet y Las Chicas del Cable), esta serie cuenta la trama ficticia de una productora musical española en los años 60.

Lo sé, es una premisa algo rara. Este diagnóstico se extiende a todos los aspectos de la serie.

Sin embargo, su estreno en Atresmedia dejó mucho que desear, y se lleva el honor de ser la ficción menos vista de la historia de TV privada. Un fracaso seguro… ¿Pero se lo merece?

Cuando oí sobre la serie al atender a una grabación (con la que me topé andando por la calle), me decidí a verla cuando saliese en Netflix este agosto. Ahora, habiendo visto la serie al completo, puedo decidir si vale la pena echar un vistazo.

La Trama

Los protagonistas, Robert (Carlos Cuevas), Maribel (Guiomar Puerta) y Guillermo (Iván Marcos)


La serie trata sobre la productora musical Golden, en la cual Guillermo Rojas (Iván Marcos), un productor fracasado, consigue establecer una subsidiaria, Futura Records, y con la ayuda de una joven llamada Maribel Campoy (Guiomar Puerta), lanzan la carrera de Robert (Carlos Cuevas).

La serie también enfoca algo de atención en tramas secundarias de personajes, enseñando como todos ellos están conectados en el trabajo y que todo acto tiene ramificaciones. Cada personaje tiene una personalidad bastante bien definida y un papel importante en la trama principal.

Cada episodio tiene una fórmula bastante reconocible: Guillermo busca establecer el siguiente paso en la carrera de Robert, pero sus compañeros de Golden o el régimen de Franco le ponen obstáculos. Sin embargo, suele acabar ganando al final, aunque sea con un poco de mano negra.

La historia como tal no tiene mucho misterio, y al cabo de un rato se convierte en algo predecible. Sin embargo, el estilo de la serie lo oculta un poco y las actuaciones de los actores rescatan algunos de los momentos más típicos.

Las Actuaciones

He aquí donde la serie se apoya, y a veces funciona y otras no. Las actuaciones de la serie son bastante buenas, pero fallan debido a los personajes. Empecemos por lo positivo. Iván Marcos (Fariña, Las Chicas del Cable) es increíble como Guillermo Rojas. Su velocidad y actitud son increíblemente magnéticas. Carlos Cuevas también hace un buen papel como Robert, y no canta nada mal.

El primer problema que encuentro con la serie lo encuentro con los personajes en sí. Voy a tomar como ejemplo a Maribel, interpretada por Guiomar Cuevas. Ahora, es importante destacar que no creo que el problema sea de la actriz en sí, sino del papel que se le ha dado. El guión es muy variado cuando se trata de Maribel. A veces es un personaje fuerte, confiada y siempre con un plan en mente. Otras veces está completamente sobrecogida por el estrés de la situación.

Normalmente, no pasaría nada por tener un personaje que varíe a lo largo de la serie, al fin y al cabo, la evolución de un protagonista es la manera en la que sabemos que está involucrado en la historia. Sin embargo, Maribel no evoluciona como personaje, simplemente cambia de emoción, a veces por razones que no tienen sentido.

Esto se extiende al resto de los personajes. No sabría decir si cualquiera de los personajes evoluciona a parte de uno secundario: una actriz famosa llamada Fanny.

Las interpretaciones son buenas, pero simplemente no tienen mucho con lo que trabajar. Los personajes no cambian, y el resto de ellos son estereotipos al completo.

El Estilo

Si las interpretaciones es en lo que se basa la serie, el estilo es lo que de verdad la mantiene.

La mayoría del tiempo, estaba viendo la serie por la fotografía y edición más que por la historia y las actuaciones. El estilo visual de la serie es absolutamente magnético, con movimientos rápidos de cámara y colores vistosos. El ambiente de los 60 está bien realizada, y tiene un encanto nostálgico. Predominan los colores primarios como el rojo, el amarillo y el azul.

La música también es bastante buena. La banda sonora suele constar de música al estilo rocanrol de los sesenta, pero he aquí donde encuentro la decisión más extraña de la serie. Robert canta canciones modernas, versionadas a los sesenta. Canciones como “Let Her Go”, de Passenger, o “Lady Madrid”, de Pereza, figuran entre las canciones cantadas. Las versiones no son necesariamente malas, pero me habría gustado escuchar canciones originales, o música de la época.

En Conclusión

45 Revoluciones no es ninguna obra maestra, pero creo que no busca serlo. Si buscas una serie corta que no requiera pensar mucho ni prestar demasiada atención, esta es una opción perfectamente válida. Vistosa y magnética, la palabra “entretenida” es el único adjetivo que la serie necesita. Entiendo perfectamente porqué los públicos no se engancharon. No tiene nada que la distinga mucho de otras series, y cada episodio resulta indistinguible del siguiente.

Sirve perfectamente como serie de ver en verano sin ningún compromiso, pero yo recomendaría buscar otra serie que valga más la pena.

Un 4/10
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