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Crítica | Bad Boys: Ride or Die

Will Smith utiliza su famosa saga iniciada en los noventa, “Bad Boys” o “Dos policías rebeldes”, para relanzar su carrera actoral y no caer en el olvido hollywoodense. Pero la pregunta es, ¿le ha salido rana?



“Bad Boys: Ride or Die” es la cuarta película de esta longeva saga, aunque hay que admitir que esta ha salido tan solo cuatro años después de la tercera, “Bad Boys for Life”. Las tres primeras películas de la saga se realizaron a lo largo de 25 años, dejando mucho espacio entre ellas. Esto indica que el objetivo de sacar esta película es relanzar la carrera de Will Smith tras el famoso "bofetón".


Pero… ¿está bien?


Sí, la película está bien. No soy un fanático de estas películas (de hecho, no he visto las demás) e incluso se podría decir que soy un “hater” de Michael Bay (director de las dos primeras películas y creador de la saga), pero la película es totalmente disfrutable.



Vale, la historia no es nada del otro mundo, son escenas que ya has visto y personajes ya conocidos, pero estamos malacostumbrados; una película no tiene que ser única, sino dejarte un buen sabor de boca y hacerte disfrutar, y esta lo consigue.


Pero entonces, ¿la historia es mala?


No, no es mala, simplemente poco determinante para la saga y, por ende, para el público. En este tipo de películas sabes que los buenos van a ganar desde el minuto uno, eso es cierto, pero aún así la trama se siente muy poco importante e interesante, superflua para los personajes. Pero, ¿a quién vamos a engañar? Nadie va a ver esta película por la trama, sino por echarse unas risas con Will Smith.



Entonces, ¿Will merece la pena?


Pues… realmente no tanto. Quien lleva la voz cantante del humor en la película es el actor Martin Lawrence, Marcus en la película. Por ende, el papel de policía maduro y aplicado recae en Will Smith, no dejándolo brillar tanto como en papeles más simpáticos y cómicos, como en “Men in Black” (1997), donde Will brilla más que su compañero Tommy Lee Jones (Agente K en la saga). Aquí, este último es la contraparte seria y aplicada del personaje de Will.



Aun así, Will Smith sigue teniendo momentos disfrutables y, para qué negarlo, quitando lo del bofetón, muchos echábamos de menos verlo en la gran pantalla. Aunque hay que admitir que revivir una saga apresuradamente para relanzar su carrera ha sido poco efectivo, cuanto menos.


Conclusión


Tenemos una película de un domingo por la tarde en la que no nos aburriremos viéndola, pero tampoco nos cambiará la vida. El mejor adjetivo para definirla sería “disfrutable”, como una buena película.




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