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Crítica Napoleón | La colosal película de Ridley Scott con Joaquin Phoenix

Desde que Stanley Kubrick intentó llevar a la gran pantalla la historia del eterno Napoleón, este proyecto ha ido rodando por Hollywood de una mano a otra. Finalmente, ha sido Ridley Scott el elegido para realizar la colosal película que es Napoleón, junto a un Joaquin Phoenix estelar.


Napoleón se estrena exclusivamente en cines este viernes 24 de noviembre. Una película que ha repartido opinión entre la crítica por varios motivos. Que si obra maestra bélica, tediosa y presuntuosa, épica trepidante… Las hay de muchos colores. Y es que también hay muchas formas de ver Napoleón, de entender la visión de Ridley Scott, y destacar numerosos detalles que resaltan la película para encontrar lo mejor de ella. Porque son muchas las razones que hay para disfrutar de Napoleón — y sobre todo, para verla en cines.


Un estilo de cine que ya no se hace

Ya somos espectadores entrenados ante una pantalla llena de explosiones, secuencias de acción y las infinitas locuras a hacer con efectos especiales. Sin embargo, lo que Ridley Scott ha conseguido con Napoleón es traer los visuales del Hollywood clásico y juntarlos con los más modernos de una manera muy limitada. Esto va desde poner en el campo de batalla a más de 400 extras como soldados hasta prescindir de escenarios artificiales, pero también de como se cuidan y realzan detalles visuales tan minuciosos del vestuario, iluminación e incluso de violencia. Así, el veterano director hace de cada plano un cuadro.



El clasicismo de Napoleón reside en la visión de Scott por seguir un género que va más allá de lo bélico. Toda la película baila entre la ambición desmedida de Napoleón, su historia de amor con Josephine y las brillantes secuencias de batalla. Y en cada una de estas secciones siempre hay algo digno de mirar de más y necesario de escuchar con atención. Hay mucho valor en cada una de las acciones en pantalla y en cómo cada una están ejecutadas.


Sobre todo por cómo está contada la historia

¿Cómo se hace posible integrar comedia en una historia tan oscura, trepidante y violenta? Si te lo cuentan, no puede ser explicado. Si ves la película, entonces lo entiendes. Yo voy a intentar hacerlo. Empezando por la forma en que David Scarpa, guionista, ordena la película y cuenta tantos hechos históricos sin nunca perder el hilo. O peor todavía, tratar el público como meros espectadores que solo quieren ver sangre y espadas desenfundarse. De eso tenemos mucho.


Lo realmente fascinante de Napoleón es que pasamos a estar presentes dentro de cada escenario; ya sea un diálogo secreto entre dos personajes o una secuencia de batalla. Scott y Scarpa son capaces de medir las subidas y bajadas de acción, los pasos del tiempo y las reglas de la época y acontecimientos haciéndonos participes de todo; sin llegar a ser sobre explicativos, pero recurriendo a un lenguaje y orden de diálogo capaz de seguir y entender.



Con esto logran una esencia única (para algunos problemática)

El realismo se mezcla con la apropiación narrativa. Conocemos a los personajes más allá del campo de batalla y cortesías reales. Conocemos sus intereses personales, sus pecados, sus defectos y sus formas de ser. Con esto, Napoleón acoge un tono desgastado e intimista, dando paso a momentos cómicos, algunos otros más crudos y otros muchos muy románticos.


La historia de amor entre Napoleón y Josefina es una parte vital de la película. Algo que da mucho más significado a cada secuencia de batalla y decisión del personaje de Phoenix. Aquí encontramos otro punto de la visión de Scott y de su forma de hacer cine. Es un director que no se llega posicionar sobre lo bueno o malo de un tema o trama. Esto ocurre con la relación amorosa de esta película, tan tóxica como romántica, y la brutalidad que se esconde detrás.



Joaquin Phoenix es un Napoleón de muchas capas, que van viéndose en el recorrido histórico de la película. Desde la ambición, el ingenio y la locura desmedida. Se transforma en un Napoleón muy diferente al visto en cualquier otra adaptación cinematográfica, hasta permitiendo la empatía del público. En conjunto con Phoenix, Vanessa Kirby y su Josefina ofrecen un vistazo más enigmático que romántico, llegando a un juego amor-odio para la pareja a lo largo de la película. La toxicidad se romantiza, dejando a juicio del público cualquier objetividad, buena o mana, que Napoleón muestre en pantalla.

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Hay mucho más que hechos históricos en Napoleón. Mucho más que solo sangre, violencia y peleas. Hay una historia contada desde puntos de vista únicos, con un cuidado visual y clásico que hacen a la película tan colosal y brillante.Ridley Scott lleva a la pantalla grande lo que no muchos son capaces de hacer: una trepidante historia bélica carga de emoción, acción y secuencias espectaculares. Todo hecho al detalle, como debe hacerse el buen cine.


Anabel Estrella

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