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HUSTLE: toxicidad, competitividad y salud mental dentro de la NBA – Crítica






Adam Sandler ha demostrado ser, sobre todo en estos últimos años, un gran actor dramático más allá del género cómico por el que la mayoría le conocemos. Desde su apuesta en 2002 con Punch Drunk Love hasta Diamantes en bruto (Uncut Gems) en 2019, Sandler ha querido abrirse a nuevos retos que han desembocado en un resultado que no tiene nada que envidiarle a su lado humorístico.


Su última muestra en escena en Hustle resulta contar con, de hecho, un notorio parecido con su anterior drama, Uncut Gems. Las joyas y la búsqueda por un jugador de baloncesto nunca antes visto, la NBA tanto desde el punto de vista de un corredor de apuestas como ojeador, y los viajes por allí y por acá desde la costa este de Estados Unidos culminan en una mezcla que tiene al actor neoyorquino como núcleo.




Garra se centra en la desesperada carrera por parte de un cazatalentos de baloncesto de los Philadelphia 76ers por dar con un jugador que cumpla con lo que pide y se incorpore al equipo cuanto antes. Esto lo logra definitivamente cuando en Mallorca, España, descubre a Bo Cruz (interpretado por el jugador español Juancho Hernangómez), un pretendiente que sobrepasa sus expectativas con creces y se quiere llevar a Estados Unidos. No obstante, se dará cuenta de que el español está pasando por un momento difícil y que antes debe someterse a una serie de pruebas para que pueda dar su mejor versión dentro de la cancha.





El pabellón de baloncesto será precisamente el lugar en el que Bo deberá ponerse a prueba para trabajar esa faceta psicológica que no le permite jugar al cien por cien.


A raíz de que cruce el charco de los barrios bajos de Mallorca a la élite de Philadelphia, como si de otro mundo se tratara, la película muestra lo importante que es tener una buena salud mental en la cancha, obstáculos a los que se puede enfrentar cualquier jugador de la NBA -la toxicidad entre compañeros y rivales de equipo, el marco personal, la presión mediática, o los miles de kilómetros que separan a baloncestistas de sus seres queridos-, así como aquellos métodos que tendrá que seguir para lograr tener una mejor actitud en el juego.

A través de una serie de secuencias, cuyo montaje brilla por sí solo, en las que se refleja la persistencia y el sudor de Juancho Hernangómez por llegar al ascensor social y no decepcionar a todos aquellos que han apostado por él, Garra plasma de manera muy realista todo el esfuerzo y sacrificio que un jugador debe asumir para aspirar al deporte de élite.


A esto además hay que sumarle el hecho de que innumerables caras visibles dentro del mundo del baloncesto hayan decidido colaborar en la película. Desde Kyle Lowry, Luka Dončić o Shaquille O’Neal hasta jugadores de la selección española, pasando por los hermanos Hernangómez, todos ellos le otorgan un mayor realismo a la cinta.



Mención aparte merece la química que hay entre Juancho Hernangómez y Adam Sandler. Mientras uno suda, dribla, corre y se cabrea, y el otro viaja por todo el mundo, persuade y dialoga, los dos conforman una cohesión en la que comparten sus problemas y aquellos episodios de los que se arrepienten. Teniendo a ambos como centro de atención, Hustle demuestra, en suma, cómo se mueve un deporte de élite como el baloncesto en el que la toxicidad, la competitividad y la presión son el pan de cada día al que todo jugador debe hacer frente.

-Víctor Vicente

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