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Crítica Medicina Letal | Una epidemia silenciada en la miniserie de Netflix con Matthew Broderick

Con una fotografía reseñable y un tempo acorde a la velocidad del relato y a la temática, la nueva serie de Netflix trata el drama de los opiáceos y las adicciones de una manera tan realista que te romperá por dentro.


“Dolor: Del lat. Dolor. Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior”. Una de las emociones que nos une con los demás animales, una emoción que nos hace crecer y aprender, pero también provoca la destrucción de nuestro mundo.

Y es en ese momento, donde el dolor físico o mental se vuelve imposible de soportar, cuando recurrimos a anestesiarlo, a dormirlo lo máximo posible (porque sabemos que para siempre todavía no es una opción). Es así como la medicina introduce los opiáceos en la ecuación, como una ayuda terapéutica que se acaba convirtiendo en un arma de doble filo.

Te acabas haciendo adicta a dormir al monstruo de dolor.

Según la Agencia para el Control de Drogas estadounidense (DEA), las muertes por sobredosis han alcanzado la magnitud de una epidemia, así como el abuso de analgésicos. Es la principal muerte entre las personas menores de 50 años, con dos tercios de las muertes causadas por los opioides. Matando más que los accidentes automovilísticos y armas.

Pero esto es un problema que viene de lejos: de 1999 a 2020, casi 500.000 muertes han sido causadas por los opioides, tanto recetados como comprados de manera ilícita. Y mucho de esta fiebre vino causada por la llegada agresiva al mercado de un medicamento con un origen ya de por sí corrupto: OxyContin.

Un reparto coral con un dolor en común

Tras el estreno hace unos años de ‘Dopesick’, ‘Medicina Legal’ llega a Netflix para intentar abarcar la complejidad que requiere el origen y desarrollo de una plaga: la plaga de la adicción y la manipulación sanitaria. Con un comienzo in media res que gira en torno a un despacho en el que Edie Flowers cuenta el origen de la epidemia de una manera personal y totalmente crítica con la que busca empatizar con el espectador.

Pero ella no es la única protagonista en esta desgarradora historia: tenemos una experiencia coral para tratar todas las aristas a las que llega este problema, desde la cúspide de la pirámide (con Richard Sackler como cabeza pensante) hasta los eslabones más inferiores, como Shannon, comercial de OxyContin, o Glenn, adicto a los opiáceos tras una lesión en la espalda.

La injusticia de la vida

El drama no se queda en una historia basada en hechos reales, sino que busca removerte el estómago ante una realidad tan injusta como sangrante. Y lo intenta desde el primer minuto, donde un testimonio real intenta meterte en el relato de una manera personal y realista, intentando disuadirte de que sí, muchos de los eventos están ficcionados, pero el núcleo es muy real y muy simbólico, rozando en muchas ocasiones tal absurdo que parece mentira que todo eso sea posible, y no hace mucho tiempo.

El ritmo de la serie la hace amigable, acorde a los hechos que está contando, y el montaje paralelo lo convierte en un relato mucho más real, extendiendo su tela de araña a todos los ámbitos, haciendo ver el gran efecto dominó que una decisión puede tener en muchas más personas. Haciendo ver la realidad que no nos gustaría ver, pero que existe: que el mundo está corrupto y son los corruptos los que se acaban ganando el juego, que no hay débiles en una adición, que todo está hiperconectado…

Sin duda, una serie imprescindible que te dejará con los puños apretados y los ojos cubiertos de lágrimas de impotencia y rabia.


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