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No me gusta conducir: la nueva serie de Borja Cobeaga – Crítica de los primeros episodios


TNT estrena este viernes 25 de noviembre su nueva serie “No me gusta conducir”. La nueva incursión en la comedia patria de Borja Cobeaga nos cuenta las aventuras y desventuras de un amargado profesor universitario, interpretado de forma magistral por Juan Diego Botto, que se ve medio obligado a sacarse el carnet de conducir con 40 años.


Lo que en un principio parece un punto de partida sobrio y aburrido acaba convenciéndonos rápidamente de que es el mejor comienzo para una aventura mucho mayor, una aventura que, al esconder tantas cosas detrás de esa simple carcasa, se acaba convirtiendo en una agradable sorpresa.


En todo momento quedan claros los dos puntos fuertes de la propuesta, por un lado un ingenioso guion, escrito por un Borja Cobeaga con una libertad más que palpable, y por el otro un magnífico reparto que, sumado al  anteriormente nombrado protagonista, completan Leonor Watling, Lucía Caraballo y David Lorente con papeles que les sientan como un guante, sobre todo a este último.






Una serie que habla de lo complicado desde lo simple:

“No me gusta conducir” es, en esencia, una comedia sentimental. Un relato de padres e hijos camuflado en la metáfora de la premisa inicial. La serie nos habla de las relaciones, sobre todo sentimentales y paterno filiales, de quemar etapas, del éxito y de las segundas oportunidades de una forma sublime.

En todo momento la trama nos lleva por donde quiere, regalándonos por el camino esas pequeñas y valiosas situaciones con las que más de uno se va a sentir identificado y cuyas moralejas, hoy más que nunca, nos pueden ser muy necesarias.

Siempre he encontrado cierta paz  en la comodidad de un relato costumbrista como el que aquí se nos está contando, se trata de algo familiar, una historia que perfectamente podría pasarnos a nosotros o a cualquiera de nuestro entorno, pero que, tirando de una naturalismo casi mágico nos hace ir más allá de lo que se nos muestra en la pantalla.






Personajes bien interpretados y mejor escritos:

Desde el primer momento es palpable el mimo que cada personaje tiene detrás. En esta mesa no hay patas que bailen.


Ese gran punto de partida llamado guion, plagado de referencias y acompañado de un elenco de lujo, hace que cada personaje, independientemente de su trascendencia en la trama, brille con luz propia. Mención especial a los múltiples cameos que ocurren en la serie, desde Javier Cámara a Carlos Areces, que se suman a esta dinámica de una forma orgánica desprendiendo una personalidad única y ejerciendo de auténticos robaescenas.


Pese a todo esto, y quizás dejándome llevar por experiencias pasadas aprendiendo a conducir, el personaje que más destaca es el de David Lorente. Este curioso educador de autoescuela de barrio es un papel de esos que ocurren pocas veces en la vida. Divertido, incluso con la retahíla constante de frases hechas, amable y familiar, Lorenzo te hace reír y se deja querer a partes iguales. Como bien dijo el actor en la rueda de prensa, se deja ver en todo momento que ha sido un regalo interpretarlo, un regalo de esos por los que no te importaría quedarte encasillado un tiempo. Sin ninguna duda estamos hablando de uno de los papeles del año en cuanto a comedia española se refiere.






En resumen, si has leído hasta aquí, tienes una cita obligada todos los viernes a las 22:00 en TNT con “No me gusta conducir”. Una comedia agradable que, contando mucho más de lo que parece a simple vista, no tiene nada que envidiar a otras propuestas de tono similar y mayor alcance.


Sin ninguna nuda, parece una apuesta segura para ser una de las grande sorpresas del año en su género. 

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