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VASIL: la historia de un búlgaro en un sofá. Así es la nueva película de Avelina Prat – Crític




Vasil (92′) es el primer largometraje de la valenciana Avelina Prat. Se estrenará el próximo 4 de noviembre de 2022. Encuadrada bajo el género de drama, está protagonizada por el búlgaro Ivan Barnev, por los españoles Kala Errejalde, Alexandra Jiménez y Susi Sánchez, y la británica Sue Flack.

Cuenta la historia de Vasil, un inmigrante búlgaro que viene a España en busca de una mejor calidad de vida. Pero, al llegar, las cosas no salen como espera y se encuentra viviendo en la calle. Maureen, una amiga suya irlandesa, convence a Alfredo, amigo de Maureen, para dejar a Vasil quedarse en su casa, solo una o dos noches, “hasta que encuentre otro sitio”. Sin embargo, ese par de noches, se convertirán en unas cuantas más…


Alfredo y Vasil. Presentación de los personajes



Aunque la película lleve el nombre del personaje de Vasil (Ivan Barnev), no debe llevarnos a engaño. El verdadero protagonista de esta película es Alfredo (Kala Errejalde). La trama, el nudo, y el desenlace, están centrados en él, en lo que siente, y en sus relaciones con los demás. En especial con su hija Luisa (Alexandra Jiménez). Luisa no tiene especial peso en el desarrollo de la trama, pero es en ella donde se ve la evolución del personaje de Alfredo. 

Y todo ello, motivado por Vasil, quien, podría decirse, responde a la figura de coprotagonista. Quizá, incluso, podría acercarse a lo que tradicionalmente se denominaba deuteragonista, es decir, el segundo personaje más importante de la obra.

Vasil es un buen hombre, distinto a los demás. De mediana edad, no le importa trabajar, pero no vive para ello. Es sabio, tranquilo, y ve la bondad en el otro. Le gusta leer, cocinar y estar con sus amigos. Tiene una mente privilegiada. Fue campeón en su país de bridge y de ajedrez. Tiene una hija en Bulgaria, y su único objetivo es poder darle una buena educación y un futuro mejor.



Alfredo, por su parte, es un arquitecto jubilado que ha perdido la ilusión. Tiene buen corazón, pero ha pasado mucho tiempo solo. Vive resignado. No tiene mujer. Tiene un hijo y una hija, ya mayores. Es con ella (Luisa) con la que tiene una estrecha relación. Ella se da cuenta de la soledad de su padre, y quiere hacer lo posible por ayudarle. Pero él, tozudo, no se lo pone fácil. Se llevan bien, pero constantemente Luisa le echa en cara su apatía e indiferencia.

Algo cambia en Alfredo. Ya no está solo.

Con llegada de Vasil, Alfredo empieza a abrirse un poco más. Sale de esa soledad que le carcomía. Sale, en definitiva, de sí mismo. Empieza a contarle cosas a su hija, e incluso retoma su relación con Maureen, a la que tenía un poco olvidada desde hacía tiempo. 

Alfredo y Vasil se complementan. A Vasil le gusta disfrutar de las pequeñas cosas, y quiere hacer feliz a sus amigos. Sin embargo, quizá lleva una vida algo meliflua. Ahí es donde le complementa Alfredo, más centrado y serio. Juntos forman un buen equipo.



Sabor agridulce

La historia es realista, pues todos los problemas que surgen podrían pasarnos a cualquiera de nosotros. En este caso, es Alfredo el que, habiendo empezado a amar, de pronto, se siente vulnerable, y vuelve a cerrarse. Las personas fallan, y son muy complejas. Sin embargo, aunque el final puede quedar algo abierto, se entiende que, a pesar de ese repentino giro amargo de Alfredo, algo ha cambiado dentro de él. No podemos esperar que una persona cambie de la noche a la mañana. Pero, sin duda, el paso de Vasil por su vida, ha dejado una huella que jamás se borrará.

“La soledad es muy hermosa… pero sólo cuando se tiene alguien a quien decírselo”. – Gustavo Adolfo Bécquer

– Miguel C.

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