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“548 días” o cómo te puede cambiar la vida en un instante

Con testimonios de primera mano y una estética que se mueve entre el anime japonés y el cine de acción, el documental, que trata en detalle el caso de Patricia Aguilar, construye un relato tan coherente como atrapante, además de lanzar un mensaje inspirador al público más joven.


Te sientes mal, las lágrimas no paran de correr por tus mejillas por más que intentes evitarlo. Desde que él se marchó, no has vuelto a ser la misma. Te mortificas pensando que podías haber hecho mucho más, que podías haberle dicho adiós como es debido. Y no paras de preguntarte: ¿podré volver a verlo? ¿hay algo más allá de la muerte que me permita poder abrazarlo una vez más? Al preguntarte todo esto en Internet, tienes éxito: conoces a alguien te entiende y te diluye todas las dudas.

Ahí está la señal.

Llegas a casa un día cualquiera, después de estar fuera todo el día. Te acuerdas de que todavía no has ido al banco a llevar el dinero que habéis conseguido con la campaña de Navidad. Al ir a por él, te das cuenta de que el dinero no está: os han robado. Quieres preguntarle a tu hija, pero no puedes.

Tu hija no está.

Así son las fichas de puzle que pone encima de la mesa “548 días: captada por una secta”, el nuevo documental de Disney+ que se adentra en la historia de Patricia Aguilar, la joven valenciana que marchó a Perú tras ser captada y manipulada por Internet.


Del thriller al cine animado

Tres episodios, unas tres horas en total, en los que la acción se sucede con el ritmo adecuado: de momentos de acción a toda velocidad a descansos emotivos, que explican y preparan al espectador para el siguiente asalto. Una estructura literaria inversa, en donde se nos coloca casi al final de la historia real para rebobinar y conocer los antecedentes del desenlace.

Nos situamos en una trama coral, lo que nos hace percibir todos los ángulos de la historia de manera objetiva y completa. Un montaje paralelo, que salta de Elche a Lima, de una familia a otra, que le da dinamismo a la historia y la provee de subtramas que crean una historia mucho más profunda e interesante.

Pero, sí hay algo que sobresale a nivel audiovisual (además de una banda sonora cuidada y adecuada), es la estética del documental, que se nutre de numerosos géneros cinematográficos para no dejar indiferente al público (y no solo con su desgarrador relato): desde el thriller de acción, una trama policiaca motivada también con unos gráficos cuidados a través de la investigación en el ordenador y los mensajes de WhatsApp, hasta el drama o el terror.

Sin duda, el más llamativo es el género animado, haciendo referencia a los animes japoneses que tanto le gustan a Patricia. Unos visuales sencillos pero llamativos, que le dan un toque original al documental y que le suman atractivo al filme. Un gran acierto.


“Todos somos susceptibles de ser manipulados”

La narrativa pretende (y consigue) mandar un potente mensaje al público: nunca digas nunca. Y es que, aunque pensemos que nosotros no somos “tan ingenuos” y que nunca caeríamos en este tipo de manipulaciones, todos podemos tener nuestro momento de vulnerabilidad. Y es de esa vulnerabilidad de la cual se aprovechan este tipo de personas para acabar con tu poder de decisión.

Hay una frase, pronunciada por la prima de Patricia, que resume muy bien la esencia del mensaje:

“Es problema es que la captación se da de forma lenta, sutil, y de la cual uno no es capaz de darse cuenta […]. Las sectas necesitan personas inteligentes de las que sacar provecho. No tiene sentido captar a un vago o un tonto. Tiene sentido captar a una persona que te haga sentir poderoso, tiene sentido captar a una persona inteligente que está pasando por un mal momento”

Creo que por palabras como éstas vale la pena sumergirte en esta mezcla de géneros y reflexionar junto a los personajes del relato. No te dejará indiferente.





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